Cómo Convertir los Sueños en Realidad: Riqueza, Matrimonio y Trabajo con la Esperanza Radical que no Conoces ~ Dinero online

jueves, 9 de marzo de 2017

Cómo Convertir los Sueños en Realidad: Riqueza, Matrimonio y Trabajo con la Esperanza Radical que no Conoces



Durante más de cien años, los ingenieros y los científicos han estado soñando con una fuente de energía perpetua, una fuente de energía que generara más energía de la que consumiera. Imagina una fuente de energía que impulsara tu automóvil sin necesidad de repostar. Lo cierto es que una fuente perpetua de energía violaría las leyes físicas conocidas. Pero sí que hay una fuente perpetua de combustible mental y emocional de la que podemos hacer uso para convertir nuestros sueños en realidad. Su nombre es «esperanza». En la actualidad utilizamos normalmente esta palabra como sinónimo de deseo. Sin embargo, para Salomón, la esperanza era algo más tangible y poderoso. El concepto que él tenía de la esperanza se puede definir como «una creencia segura y bien fundada de que una visión específica (objetivo, deseo o promesa) se hará realidad o se satisfará en un plazo de tiempo determinado».

Piensa en ello. ¿Cómo vas a tener «una creencia segura y bien fundada de que una visión específica se hará realidad» si no dispones de una visión concreta? Si tus visiones o tus deseos son generales o vagos en lugar de bien definidos, no vas a poder desarrollar ni sustentar una esperanza genuina de poder hacerlos realidad. Éste es el motivo por el cual es tan importante el Proceso de Planificación de la Visión, pues se convierte en la base o el fundamento que te van a permitir obtener la verdadera esperanza. Saber adónde se quiere ir y disponer del mapa preciso a mano para llegar hasta allí, alimenta tus esfuerzos por hacer realidad tu visión.


Bentley
Foto: Alex Mihis

A medida que avances en la dirección de tu objetivo, irás obteniendo cada vez más esperanza, la cual te ayudará a dar el siguiente paso. Es decir, la verdadera esperanza se convierte en el combustible que te mantiene en movimiento hacia la realización definitiva de una visión. Y cada paso que llevas a término te impulsa con mayor fuerza y rapidez en la dirección de tu visión. En cierto sentido, la esperanza es el único combustible perpetuo de la humanidad. La esperanza genera el avance hacia una meta dada, y éste genera aún más esperanza y un mayor impulso. El Proceso de Planificación de la Visión es el que nos proporciona la esperanza inicial porque, al ponerlo en práctica, podemos ver nuestro destino con claridad y podemos tomar conciencia de cómo llegar allí.

Por otra parte, si no conseguimos dar esos pasos y llevar a cabo esas tareas en dirección a nuestro objetivo, la esperanza puede diluirse o, como decía Salomón, «diferirse». Cuando la esperanza se difiere, comienza a disolverse y, ¿adivina lo que ocurre? Cuando la esperanza se diluye, uno pierde la energía emocional y la motivación; la creatividad y la productividad caen en picado. Y uno se retira. Tarde o temprano, uno renuncia completamente a la visión o al sueño. Y si uno renuncia a muchos sueños, la vida se convertirá en poco más que en un simple «ir apañándoselas». Nosotros creamos las semillas de la esperanza en los demás planteando o insinuando compromisos. Estos compromisos generan una visión. Si no conseguimos satisfacer esos compromisos oportunamente, haremos que se difiera la esperanza de los demás. Perderán la energía y la motivación y terminarán perdiendo la confianza en nosotros. Las consecuencias de diferir la esperanza en los demás puede llevar incluso a la muerte de una relación.




La esperanza diferida en el trabajo 



Cuando los jefes difieren la esperanza de sus empleados, la creatividad, la productividad, la motivación y el compromiso de éstos decrecen poco a poco y, al final, cae en picado. Henry Ford tenía la visión de hacer automóviles que cualquier familia pudiera permitirse comprar. Cuando se le contrató para ser ingeniero jefe de la nueva Compañía de Automóviles de Detroit, la junta directiva le dijo que guardara su visión para más adelante. Ellos querían diseñar y manufacturar automóviles para los únicos compradores de automóviles que había en aquellos días, los ricos. Y así, las esperanzas de Ford se vieron diferidas; y, en los dos primeros años, él y su empresa no consiguieron poner ni un solo coche en el mercado. Lo despidieron y, al año siguiente, fundó Ford, y en vez de diferir sus esperanzas, la junta directiva dio apoyo a su visión y le permitió cumplir su deseo. Su «deseo cumplido» se convirtió en un «árbol de vida» para él, para la empresa, para los empleados, para los clientes, para el país y para el mundo. En 1928, uno de cada dos automóviles en el mundo era Ford.



La esperanza diferida en el matrimonio


Los hombres suelen diferir las esperanzas de sus esposas en varios aspectos cruciales, y las mujeres suelen devolverles inconscientemente el favor. Según un experto en relaciones, el doctor Gary Smalley, las cuatro necesidades principales de una mujer son:


1. Seguridad emocional y física.
2. La necesidad de una comunicación regular profunda.
3. Contacto no sexual.
4. Romanticismo.


Pareja enamorada
Foto: CHUTTERSNAP / Isorepublic.com

Cada noche, cuando el marido llega a casa, la esposa (a veces sin siquiera ser consciente de ello) tiene la esperanza de que estas necesidades queden satisfechas. La mujer desea sentirse segura del amor y del compromiso de su pareja, y quiere sentirse tranquila de poder manifestar sus sentimientos y sus opiniones sin verse interrumpida ni criticada. Desea que su marido la abrace y la acaricie sin que eso suponga una invitación a la relación sexual. Quiere que él la escuche, y desea tener ocasión de hablar de lo acaecido durante el día. Anhela hablar de sus esperanzas, de sus deseos y de sus sueños. Y también está deseosa de escuchar lo que su marido tenga que contarle de lo sucedido durante el día. Quiere sentirse conectada, y desea que se la trate de forma romántica. Quiere sentirse valorada por lo que es, no sólo por lo que hace.

¿Y de qué modo difiere el marido sus esperanzas? Con demasiada frecuencia, lo último que desea la mayoría de los hombres cuando llega a casa es sumergirse en una «conversación profunda». De modo que la descartan, difiriendo así esa esperanza. También suelen diferir las esperanzas románticas de sus esposas hasta el Día de San Valentín, o hasta que quieren algo. Pero lo más trágico no es que los hombres difieran las esperanzas de sus esposas de vez en cuando; lo más trágico es que lo hagan de forma regular. Y, además de diferir las esperanzas de las mujeres en esos aspectos donde ellas muestran sus mayores necesidades, también difieren sus esperanzas en aspectos menores. Todas las mujeres quieren que sus maridos les echen una mano en casa, quieren que les ayuden con los niños; y, una vez más, los hombres difieren sus esperanzas con más frecuencia que las satisfacen.




Sobre el modo en que las mujeres les devuelven el favor


Pero los hombres también suelen ver sus esperanzas diferidas. Según el doctor Smalley, las principales necesidades de los hombres son:



1. Sentirse respetado y admirado.
2. Ser amado y deseado.
3. Disfrutar de forma regular y constante de cierta intimidad sexual.

Mujer de espaldas blanco y negro


El hombre espera que sus encuentros íntimos con su esposa sean un reflejo del deseo que ella pueda sentir por él, y no de una obligación por su parte. Desafortunadamente, esta esperanza se suele diferir, a menos que él satisfaga en primer lugar las esperanzas y las necesidades de su esposa. Esta diferencia en las expectativas puede generar todo tipo de «esperanzas diferidas» en el matrimonio, haciendo más difícil que hombre y mujer alcancen cierta felicidad y satisfacción ... a menos que cada uno le dé máxima prioridad a las esperanzas y las necesidades del otro, tomando la iniciativa a la hora de satisfacer las esperanzas del otro en lugar de diferirlas.

Cuando dejamos de diferir las esperanzas y nos centramos en ayudar a los demás a satisfacer sus genuinas necesidades, sueños y deseos, obtenemos una nueva fuente de energía en nuestro trabajo, en nuestro matrimonio y en nuestra vida. De este modo, traeremos alegría y satisfacción a las vidas de los demás, incrementaremos su moral, su compromiso y su confianza, disparándose así tu creatividad y tu productividad.


Avivar las llamas de la Esperanza

Si tu corazón ha enfermado por una esperanza diferida, conviene que hagas todo lo que esté de tu parte por restablecer tu salud tan pronto como sea posible. Recuerda, la esperanza se difiere de dos maneras. La primera, cuando otra persona no satisface la promesa que te hizo o el compromiso asumido contigo dentro del plazo que creías razonable. La segunda, cuando lo que la difiere es tu propia carencia de visiones claras y precisas sobre sueños importantes. Una visión clara y precisa de tus sueños te traerá grandes dosis de satisfacción. Aplica el Proceso de Planificación de la Visión a tus sueños y descubrirás que eres capaz de alcanzar cada uno de tus sueños a su debido tiempo. Y, con cada deseo, sueño u objetivo alcanzado, tu nivel de satisfacción se disparará.

«Deseo cumplido, dulzura para el alma»

Ramas con fuego
Foto: Andrés Zunino / Isorepublic.com

Conocimientos para alcanzar la sabiduría


1. Haz una lista de algunas de tus más grandes esperanzas que han quedado diferidas como resultado de las acciones de los demás.
2. Haz una relación de esperanzas que no se hayan realizado debido a la carencia por tu parte de una visión clara y precisa.
3. Haz una lista de algunas de las esperanzas de otras personas que hayas diferido. (Pregunta a tu pareja, a tus hijos o a tus compañeros de trabajo. Estarán encantados de ayudarte.)
4. Haz una lista de esperanzas que te gustaría satisfacer planificando una visión.
5. Pregúntale a tu pareja cuáles son sus mayores esperanzas. Ofrécele tu ayuda para planificar una visión que pueda satisfacer esas esperanzas.
6. Pregunta a tus hijos cuáles son sus esperanzas más importantes. Ayúdales a crear un plan de visión para satisfacer esas esperanzas.


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